Omega

Oro a la Presición

Por vigésima novena oportunidad en su historia, Omega cumplió este año el papel de cronometrador oficial de los juegos Olímpicos de Tokio.
Se evaluaron 339 pruebas en 33 deportes, incluyendo cinco nuevas disciplinas.

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Desde 1948, la clásica cinta para las llegadas a la meta se reemplazó por tecnología fotocelular.
El atleta cruza un rayo de luz y su tiempo se registra inmediatamente.

Desde 1948, la clásica cinta para las llegadas a la meta se reemplazó por tecnología fotocelular.
El atleta cruza un rayo de luz y su tiempo se registra inmediatamente.

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Los operadores de Omega supervisan
que los sensores de movimiento
y posición trabajen con efectividad.

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El Scan’O’Vision Myria, de Omega, es la cámara de photofinish más avanzada.
Puede grabar hasta 
10 000 imágenes por segundo.

Los atletas son los únicos protagonistas en la labor de Omega. La relojera suiza busca que los deportistas alcancen el sueño olímpico de manera justa y precisa. Alain Zobrist, CEO de Omega Timing, asegura: “nuestra misión es que los competidores sepan los resultados apenas lleguen a la meta. Ellos son el centro de atención; nosotros nos mantenemos en la sombra, registrando su desempeño”.

Omega se convirtió en el cronometrador oficial en los JJ. OO. de Los Ángeles, en 1932. Ese año, cientos de delegaciones viajaron en barco para la cita; lo mismo sucedió con el relojero de la firma que tuvo que trasladarse desde Biel, en Suiza, hasta California, para transportar los 30 cronógrafos que se usarían en las competencias. Eran lo más novedoso de la tecnología de la época: contaban con una precisión de 1/10 de segundo. “En los juegos anteriores, los de Ámsterdam de 1928, los cronógrafos arrojaban resultados diferentes. Había que promediar los tiempos y eso no era justo para los deportistas. De allí, nació la idea de tener un cronometrador oficial”, señala Petros Protopapas, cabeza de Omega Brand Heritage.

Desde entonces, el cronometraje ha evolucionado. Para Londres  48, en la era electrónica, diseñaron las primeras cámaras photo- finish que mostraban la posición exacta de un corredor al llegar a la meta. Hacia 1952 ya cronometraban a 1/100 de segundo; en Londres 2012 el Quantum Timer lo hacía a una millonésima de segundo. Para los juegos de invierno de PyeongChang 2018 ya tenían sensores de movimiento para esquiadores y equipos de hockey sobre hielo.

De hecho, la detección del movimiento y la posición fue primordial para la disciplina de atletismo en Tokio. Para ello, cada corredor llevó etiquetas con sensores en sus números dorsales. Estos enviaron información a Omega: en una carrera se puede determinar cómo le va en una curva, si acelera o no. Esta información se puede compartir en tiempo real por los atletas, sus entrenadores y espectadores. “Todo esto, para el propósito narrativo de los medios”, explica Zobrist, lo que le otorga a la casa relojera la cualidad de broadcaster. De hecho, la marca inventó para los JJ.OO. de Innsbruck 64 el Omegascope, una computadora analógica clave que permitió ver en tiempo real la marca de los atletas en la parte inferior de las pantallas de TV.

Omega es socio colaborador del COI (Comité olímpico internacional).

Raynald Aeschlimann, presidente y CEO de Omega, asegura que es su deber beneficiar con sus tecnologías a los atletas y al mundo entero.

Momentos Clave

Los juegos en Japón incorporaron cinco nuevas disciplinas olímpicas: surf, skateboarding, karate, baseball y escalada.

 

Para este último, Omega usó una de sus mejores cartas: un pequeño touch pad instalado en la cima del muro a escalar que los atletas presionan al llegar al final, para detener su propio tiempo. “Solo usamos esta tecnología en la natación y ahora en la escalada”, afirma Zobrist. Y sí, la importancia del touch pad en el nado es histórica.

 

 

Se usó en las finales de los 100 metros mariposa de Pekín 2008 y de Río 2016. En la primera, Michael Phelps obtuvo la victoria contra Milorad Cavic por una centésima de segundo; iban parejos y, a simple vista, deliberar un triunfo hubiera sido difícil, pero Phelps, con una brazada, tocó antes el touch pad. Algo similar ocurrió en el 2016, cuando tres nadadores (incluido Phelps) quedaron en segundo lugar al mismo tiempo. Por cierto, el swimming touch pad fue introducido por Omega en los Juegos Olímpicos de México, en 1968. Generó incluso controversia porque el resultado no dependía del ojo humano, revela Zobrist. Y agrega: “recuerdo otro momento clave, en los juegos de invierno de Sochi 2014 hubo dos medallas de oro en la carrera de downhill para mujeres. Tina Maze (eslovena) y Dominique Gisin (suiza).

 

¡Fue muy raro! Terminaron en el mismo tiempo (1:41.57). Imagínense dar un empate en una carrera de casi dos kilómetros de longitud. Es digno de resaltar”.

 

Por último, ¿cómo prueba su tecnología Omega? Para este fin, proveen a los deportistas de sus modelos, ya sea en eventos nacionales como continentales. Los atletas les dan un feedback y así mejoran sus equipos. Es la necesidad absoluta de perfeccionar lo existente y vencer límites. Ni aplazar los juegos japoneses por un año debido a la pandemia los hizo parar: “nos ayudó a mejorar algunos componentes o actualizar softwares en sus últimas versiones”, nos cuenta Zobrist y queda clara su pasión por la exactitud.

La Colección Seamaster

Omega lanzó tres relojes especiales para los JJ.OO. de Tokio. El Seamaster Aqua Terra Tokyo 2020 Limited Edition tiene una esfera de cerámica, un acabado azul pulido y el emblema de los Juegos Olímpicos grabado con láser. Cuenta con correa de caucho azul y un brazalete de acero inoxidable. ¿El calibre? El Omega Master Chronometer 8900. Su caja es de 41 mm y solo se han creado 2020 piezas.

El Seamaster Planet Ocean Tokyo 2020 Limited Edition cuenta con una caja de 39.5 mm, un anillo de bisel de cerámica blanca y correa en el mismo tono. El número 20 (de cerámica líquida) del bisel y la punta del segundero es rojo. Solo existen 2020 relojes.

Por último, el Seamaster Diver 300M Tokyo 2020 cuenta con un anillo de bisel de cerámica azul, caja de 42 mm y una escala de buceo esmaltada. Destaca la ventana a las seis horas que muestra la fecha y el logo de Seamaster en rojo.

Buenos augurios para la pasión por el deporte y la certeza de que llegan tiempos mejores.